MI HISTORIA.

Mi pasión por la interpretación comenzó a muy temprana edad, aunque entonces no sabía lo que era interpretar, miraba una película y me iba corriendo a imitar el mismo diálogo y gestos de la actriz que había visto en televisión, o montaba verdaderas producciones de Hollywood en las cuatro paredes de mi habitación y ojo, como me encargaba de interpretar a todos los personajes, no se pisaban unos a otros,  una ventaja por donde lo mires. 

Cuando fui creciendo, me iba interesando más y más por la interpretación, sentía que no podía ser un simple hobby, quería que formase parte de mi vida. Me fascinaba como hablaban actrices de la talla de Meryl Streep, Julianne Moore o Sigourney Weaver, me encantaban sus gestos, su expresión, lo fácil que lo hacían  en esa pequeña pantalla, quería ser así, pero esto, compatibilizaba poco con el carácter introvertido y reservado con el que contaba por aquel entonces, y por supuesto, la falta total de experiencia y formación; asique mi habitación era la único testigo de dicha pasión.

Un día escuché en la radio que harían un taller de teatro en la ciudad donde vivía, y pensé que ya era hora de dejar de “interpretar” sola y hacerlo con otras personas que compartieran mi misma afición. Y en tan solo unas semanas de clase me di cuenta de que el teatro tenía que estar en mi vida, no solo porque me encantasen aquellos ejercicios y esa manera de expresarte y de aprender a ser quien quieras ser, sino también porque me ayudo a salir de esa burbuja de timidez que me absorbía, y sentir más cerca el sueño de poder formarme de una manera profesional.

Cuando terminé en instituto llegó la gran pregunta: ¿ A que me quiero dedicar? Bueno, yo tuve la suerte de tenerlo claro desde los catorce años, quería ser actriz, asique mi meta estaba en  La Escuela Superior de Arte Dramático y sus dichosas pruebas, y digo dichosas porque me costó presentarme tres veces, al parecer la niña tímida e insegura aún no había desaparecido del todo, pero como dice el refrán, a la tercera va la vencida. Lo conseguí iba a hacer mi sueño realidad, lo que no sabía es que iba a conocer a mi segunda familia, y estas dos cosas juntas, hicieron de mis años de carrera, los más felices de mi vida. Aprendí técnicas interpretativas, a manejar mi cuerpo, música, danza, historia del teatro…y muchas asignaturas más para ser una actriz profesional y bien formada.

Acabé la carrera, y ahora viene lo más complicado, trabajar de aquello en lo que el noventa por ciento de la gente dice que te mueres de hambre; pero si tuve el valor e hice el esfuerzo para cambiar y ser la persona y profesional que siempre he querido ser, ¿ que me puede impedir ser Meryl Streep o Sigourney Weaber? Lo sé, es mirar muy alto, pero una vez alguien me dijo: “Ana, las metas bien arriba”…